Se fue Steve…

Publicado October 7th, 2011
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Desde hacía mucho tiempo que no sentía una profunda tristeza como la de ayer, enterarme que Steve Jobs había muerto, así de pronto y un día después de que se lanzara el nuevo iPhone fue como un balde de agua fría en la espalda. Y no es que no lo esperara, el haber renunciado a Apple era señal inequívoca de que las cosas no estaban nada bien con su salud, aún así los muchos seguidores de la manzana y admiradores de él teníamos la esperanza de volverlo a ver en algún keynote, al menos como espectador.

Todos aquellos que me conocen bien saben la profunda admiración que siento por Jobs y por los productos que creó. Ellos saben también que aunque hoy por hoy me considero un “maquero” de corazón, no siempre fue así. En mis comienzos tecnológicos hace más de 20 años, fui un experimentado usuario de PC, puedo presumir que me tocó usar Windows cuando aún se arrancaba como una aplicación desde la línea de comando del sistema MS-DOS, era muy feliz, o al menos eso creía.

Mi primer acercamiento con una Mac fue hace unos 15 años, gracias a uno de mis hermanos, diseñador de profesión, quien juraba que estas “extrañas computadoras” eran la octava maravilla, yo sólo me encargaba de defender mi vieja PC aún y cuando Windows, que ya era el sistema estándar, no dejaba de darme problemas. Unos cuantos años después el destino me llevó a tener que trabajar con equipos Apple, vaya que me resultaba molesto eso de tener que tirar el disco a la papelera para expulsarlo o que cada vez que la prendía esa pequeña computadora sonriente del sistema apareciera, hoy entiendo que mi molestia no era mas que un poco de envidia por que la experiencia cada vez era más placentera. Cuando empecé a tomarle cariño a esta plataforma el ahora anticuado MacOS 9 era lo más cool y novedoso. Puedo presumir también que fui de los primeros en el país en probar el MacOS X en su versión 10.1 gracias a mi trabajo y amistades que hice dentro de Apple México. Fue entonces cuando Jobs acaparó mi atención, a partir de ahí no volví a perderme de un keynote suyo, ni siquiera cuando Apple dejó de transmitirlos de forma oficial o cuando Steve dijo que no volvería a aparecer en una presentación… claro que lo hizo. Yo estaba ya más enganchado que nunca con él y con la marca. Vivir el lanzamiento de la primera iMac, del iPod, iPhone, iPad, vaya recuerdos. La experiencia de usar una Mac y ver cómo poco a poco tu vida cambia gracias a la visión y sentido perfeccionista de un genio como Steve es algo imposible de negar. La forma en que su carisma y atención a los mínimos detalles se traducía en una experiencia placentera al usar sus productos y la visión de poder acercar la tecnología a todos de forma natural y asombrosa es algo que nadie podrá igualar en mucho tiempo. Así fue como llegué a admirarlo.

Se fue Steve, y con él uno de mi grandes sueños, poder verlo un día en vivo salir al escenario, oír la ovación de sus admiradores y escucharlo decir “…one more thing”. Se fue uno de los grandes genios de nuestros tiempos y sólo me queda rendirle tributo de la forma que quizá a él más le hubiera gustado: empezar a escribir estas líneas en mi iPhone, terminarlas en mi MacBook, para después leerlas desde mi iPad y decirle, gracias Steve.

 

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